Los premios de la RFGV llevarán la firma del escultor gallego Manolo Romero

La Real Federación Gallega de Vela ha llegado a un acuerdo con el artista Manolo Romero Blanco (Vigo, 1968) para que todos sus trofeos tengan la firma de este prestigioso escultor, especializado en trabajos en bronce. De esta forma, el organismo que preside Manuel Villaverde cumple con dos objetivos: apoyar al arte gallego contribuyendo a su difusión y dotar de significado a los galardones, que a partir de ahora serán totalmente reconocibles para los regatistas. El velero de Manolo Romero surcará las estanterías de las y los mejores deportistas.

Romero empezó a trabajar en 1995. Al principio, colaborando con otro escultor, ayudándole en los trabajos que requerían fundición y, poco a poco, modelando por su cuenta. Tras el éxito alcanzado en varios certámenes gallegos, uno en Vilagarcía y dos en Lugo, el escultor empezó a darse a conocer y sus obras, firmadas con las iniciales de su nombre y su primer apellido MR, encontraron eco en varias instituciones, como el Eixo Atlántico, organismo para el que diseñó el trofeo de su premio de pintura.

Hoy en día, Manolo Romero sigue trabajando en proyectos puntuales, la mayoría encargos privados, y colaborando con otros artistas en la fundición, ya que no son muchos los que trabajan con bronce.

La propuesta de la Real Federación Gallega de Vela, como él mismo reconoce, le hizo mucha ilusión dada su identificación con esta modalidad deportiva. “Me encanta este deporte por lo que, desde el primer momento, fue un encargo muy especial”, afirma. El velero que presentó conquistó a la RFGV, que decidió que esta alianza fuera más allá de lo puntual. De ahí la firma del convenio de colaboración celebrada en días pasados en la sede de la Real Federación, en Bouzas.

No es la primera incursión de Manolo Romero en el mundo de la vela, ya que hace años realizó el trofeo para el Campeonato del Mundo de Catamaranes. Aquella primera experiencia demostró la capacidad de este artista para plasmar en la solidez de una escultura de bronce la ingravidez de un velero jugando con el mar y el viento. Ahora, esa sabiduría y esa pasión acompañarán a todos los regatistas que sobresalgan en ese arte de la singladura por las aguas de Galicia, tierra de mar, tierra de vela.